Aunque los lazos materiales desaparecen con a muerte de un Ser Querido,

los espirituales se fortalecen cuando nos unimos con ellos en oración.

El Vuelo de la Mariposa

Testimonio de Alejandra

Ten√≠a 15 a√Īos y estaba enamorada de Juan, √©l era mayor 23, el primer d√≠a que salimos me pidi√≥ los documentos, fue una relaci√≥n hermosa hasta que descubr√≠ que ten√≠a leucemia, me dio terror, √©l se escond√≠a de m√≠, no quer√≠a que lo viera as√≠ y me dijo que lo nuestro hab√≠a terminado, que no quer√≠a verme sufrir. De √©sta manera conoc√≠ el primer dolor de perder a un ser amado, porque Juan parti√≥ tiempo despu√©s y la tristeza  era insoportable, imaginen mi primer  amor. Aunque no era espiritual en esa √©poca por mi juventud yo lo sent√≠a, sab√≠a con seguridad que estaba cerca. 

Hablaba con mis t√≠as sobre si hab√≠a vida despu√©s de la muerte  y  ellas me respond√≠an que nos ir√≠amos al cielo y que ser√≠amos esp√≠ritu, luz, una explicaci√≥n infantil, sencilla, pero bastante acertada. 

 Pas√≥ tiempo y conoc√≠ a Rub√©n quien ser√≠a mi marido un a√Īo y tres meses despu√©s, ya ten√≠a 17 a√Īos, √©l 23 , (me segu√≠a el 23), en plena luna de miel qued√© embarazada, parece que los planes nos hab√≠an salido de maravilla porque esto ya lo hab√≠amos so√Īado y planeado, a los 9 meses y 2 d√≠as naci√≥ Rub√©n Alejandro, mi coraz√≥n se llen√≥ de amor, de ilusiones, nunca pens√© que tener un hijo ser√≠a lo m√°s maravilloso del mundo,  el amor en estado puro, incondicional, mi vida estaba plena. 

Mi marido sufr√≠a del coraz√≥n, desde una fiebre reum√°tica cuando joven, a  los dos a√Īos , despu√©s de unas noches sin dormir fuimos al hospital y quedo internado, Dios dije nooo, hab√≠a que operarlo del coraz√≥n, lo m√°s pronto posible, as√≠ dimos vueltas un a√Īo hasta que lo operaron y sali√≥ bien, recuerdo que la Navidad la pas√© en terapia intensiva. No importaba Rub√©n estaba a salvo. 

 Pasaron 7 a√Īos y nos separamos, me llev√© a mi hijo y comenzamos una vida nueva, Rubencito era mi compa√Īero fiel, mi nene, mi tesoro, felices de estar juntos, a pesar de pasar por mil cosas est√°bamos bien, fan√°tico de la pesca √≠bamos siempre que pod√≠amos caminando o en bicicleta y la pas√°bamos hermoso compartiendo momentos inolvidables llenos de an√©cdotas de las cuales nos aliment√°bamos siempre. 

Desde la separaci√≥n, su pap√° no se ocupaba casi de Rubencito, as√≠ que yo era mam√° y pap√°, por eso nuestra uni√≥n era indestructible, cada tanto aparec√≠a su padre y lo llevaba de paseo, y cuando mi hijo ten√≠a 12 a√Īos su padre muere, nos hicimos cargo de todo y como pudimos salimos adelante, la vida nos ha dado muchos golpes, pero hab√≠a que seguir. 

Pasan los a√Īos y tengo a Julieta, tiene 21 a√Īos ahora, y recuerdo que cuando Rub√©n fue a verme al sanatorio, lloraba, me abrazaba y me dijo al o√≠do, ella nos va a separar, me re√≠ en ese momento pero √©l me lo dec√≠a en serio, los celos lo ten√≠an a maltraer, claro hab√≠amos sido solo los dos y ahora le invad√≠an el campo. 

Rub√©n creci√≥, trabaj√°bamos juntos en una ferreter√≠a, y ya ten√≠a 25 a√Īos, quer√≠a tener una moto y se la compra, a mi no me gustaba pero √©l ya era mayor y yo no pod√≠a sac√°rsela pero s√≠ le dec√≠a todos los d√≠as las recomendaciones pertinentes, usa casco, cu√≠date, no subas alcoholizado a la moto, etc. Pero √©l era feliz, porque √©sa moto era fruto de su trabajo, y se sent√≠a libre, independiente.

Recuerdo era un s√°bado 27 de marzo, y Jorge mi marido actual me dijo que se iban con Rub√©n a pescar, a las 6 de la ma√Īana se fueron tan entusiasmados! La pesca deportiva es lo que mas amaban, me qued√© en casa pero ten√≠a una opresi√≥n en el pecho, estaba como enfurecida, enojada, no s√© que me pasaba √©se d√≠a, comenc√© a barrer y sal√≠an como pelusas grises, dije son pelos de perro, pero las mir√© bien y no, eran pelusas, cada vez hab√≠a m√°s, ya me intranquilic√© y tuve un mal presentimiento, los llamaba por tel√©fono y hasta que llegaron me tranquilic√©, pero mi angustia segu√≠a, almorzamos Rub√©n se fue a su casa que viv√≠a a una cuadra de la m√≠a, a las 7 de la tarde me llama y me pregunta si tengo una herramienta porque esa noche ten√≠a el cumplea√Īos de un amigo y estaba arreglando la cadena de la moto. Yo no ten√≠a, le dije cu√≠date. 

Eran las 5 y media de la madrugada y suenan los tel√©fonos,  las piernas no me daban para llegar a los tel√©fonos, se levanta Jorge, ¬ŅQu√© pasa? No s√©, miro el celular y hab√≠a una llamada perdida de Rub√©n, no hice tiempo a llamarlo suena el timbre, abro, era su novia Rub√©n tuvo un accidente!, le dije llam√° a la ambulancia, y ella llorando me mir√≥ y me di cuenta que hab√≠a muerto, noooooo, por favor Dios que hiciste, me qued√© suspendida, era como que todo daba vueltas a mi alrededor pero yo estaba sorda, no escuchaba nada, no quer√≠a escuchar, me negaba, no puede ser mi hijo nooo, el accidente fue a 5 cuadras de casa, llegamos y lo que recuerdo es que mi Ru, el amor de mi vida estaba tirado en el piso, corr√≠ para abrazarlo, no me dejaban, le tomo la mano,no me dejes mi amor, por favor volv√©, como voy a vivir sin vos?, quise morir con √©l porque me asustaba despertar cada ma√Īana con el dolor de no tenerlo conmigo, cre√≠a que iba a despertar de esa pesadilla porque me negaba a aceptar que ya no lo abrazar√≠a, mi vida se derrumb√≥, mi coraz√≥n se cay√≥ a pedazos, y mi cabeza solo funcionaba para llorar y pensar en √©l, en los proyectos, que ya no exist√≠an.

S√≥lo quer√≠a dormir, para tratar de so√Īarlo y decirle que me lleve con √©l, que no me importaba nada, ped√≠a por favor que no me despierten, tomaba pastillas, el caos habitaba mis d√≠as y no me daba cuenta que tambi√©n la vida de mi familia, esperando que yo reaccione, pero estaba ciega, el dolor no me dejaba ver a mi alrededor.

Mi marido no me dejaba sola, y si ten√≠a que trabajar dejaba alguien conmigo, una tarde la persona que me cuidaba se qued√≥ dormida y yo me escap√©, fui al cementerio que queda a 2 cuadras de casa, no recuerdo como llegu√©, como cruc√© la avenida, el llanto no me dejaba ver, lo que s√≠ recuerdo es que mi perro me acompa√Īaba, me quer√≠a quedar en su tumba, por si ten√≠a fr√≠o, quien lo iba a tapar, yo, su mam√° que lo cuid√≥ siempre, le escrib√≠ cartas necesitaba desahogarme, yo lloraba como loca a gritos y mi pero Negro aullaba a la par m√≠a. En mi mundo de tristeza estaba inmersa cuando escucho una voz, Qu√© haces mi amor sola ac√°, levante la vista y era mi marido, llorando, desesperado porque lleg√≥ a casa y yo no estaba, no me hagas esto, ya bastante tenemos con lo de Ru como para que te pase algo a vos tambi√©n, me pregunta que pens√°s hacer? Y yo le contest√©, morirme con mi hijo, ¬Ņy Julieta y yo que haremos? No me importa nada solo Ru, no soporto √©ste dolor es demasiado. Ya ni me miraba al espejo, hasta que un d√≠a mi hija me saca una foto y mis ojos ya no eran los mismos, no hab√≠a luz solo l√°grimas y ojeras negras.

Ahora comprendo que esas palabras fueron de desesperación porque mi hija y mi marido me importaban y en mi egoísmo de sentirme mejor me quería morir, sin pensar en el dolor de ellos.

Comencé a buscar ayuda, y encuentro una página Renacerasalavida.ning, entro y me recibieron con los brazos abiertos, era el lugar que necesitaba para desahogarme sin sentirme observada porque todos estaban pasando por el inmenso dolor de perder a un ser querido.

Muchos amigos que tengo hoy los he conocido en esa maravillosa p√°gina, entre ellos Evi, ella hac√≠a un tiempo que estaba en la p√°gina y me guiaba, porque dentro de ella hab√≠a varios grupos, y ella me los nombraba y yo entraba y escrib√≠a, yo le contaba que siempre hab√≠a presentido cosas y hab√≠a visto cosas entonces me dice, tu tendr√≠as que entrar al grupo El Vuelo de la Mariposa, ¬ŅQu√© es eso? Pregunt√©, es una meditaci√≥n para contactar con tus seres queridos, yo creo que no alcanz√≥ a decirme que ya estaba en el grupo, todo lo que me acercara a mi hijo yo lo probaba.

Seguí los pasos y el domingo me tocaba comenzar para practicar El Vuelo, tenía una emoción, unos nervios, me llama José Luis de la Rica, me inspiró confianza al instante, una persona cálida, comprensiva, amable, me presentó a los demás y me invitó a que contara mi historia si quería, así comenzó una etapa de mi vida que cambió todo.

Ese d√≠a sin darme cuenta hice mi primer vuelo, lo recuerdo tal cual, termina la relajaci√≥n Jos√© Luis y me pregunta Ale pudiste percibir algo? Si estoy en un valle, tengo un √°rbol a mi lado, y yo sent√≠a que detr√°s de √©se √°rbol estaba alguien pero no lo ve√≠a, en eso aparece un √°ngel, era mujer, joven, rubia con flores en el cabello, ten√≠a un vestido rosa, me da la mano y me pregunta ¬Ņquer√©s ver a Rub√©n? Y yo llorando a mares le dije que s√≠, bueno entonces deja de llorar porque el no quiere verte as√≠, calma, me llev√≥ hasta una peque√Īa monta√Īa verde, y veo a mi hijo salir de detr√°s del √°rbol, casi me desmayo, nos abrazamos, nos dijimos cuanto nos amamos y me dijo, vos sos fuerte y ten√©s que salir adelante, yo no puedo volver pero voy a estar con ustedes siempre. Te amo.

Imaginen mi alegr√≠a, ya no solo lo esperar√≠a en mis sue√Īos sino que podr√≠a verlo en un Vuelo, As√≠ pas√≥ el tiempo y yo no me perd√≠a un vuelo, a veces pod√≠a conectar y otras no pero yo segu√≠a firme, no solo he percibido y visto a mi hijo sino que tambi√©n a otros seres de luz, seres amados que son felices ahora en otra dimensi√≥n junto con mi Ru.

Trataba de colaborar en los vuelos porque José Luis estaba cansado y tenía algunos problemas de salud, claro sin que yo lo notara él estaba depositando su confianza en mí, entonces un día no se hizo el vuelo, otro día tampoco, José no aparecía, me puse muy triste porque todo el grupo esperaba y nada, y se me ocurrió de hacerlo nosotros hasta que José volviera, le escribo un correo contándole lo que haríamos y esperaba sus noticias, así fue que empecé a encargarme de El Vuelo de la Mariposa, y él me dijo que estaba muy contento que siguiéramos sin él, que algunas veces estaría pero no como antes.

El Vuelo hizo que yo transforme el dolor en amor, de solo pensar que alguien pueda ser feliz aunque sea un instante comunic√°ndose con su ser querido que cre√≠a perdido y que haciendo esto se dar√° cuenta que est√°n felices, que est√°n vivos en otro lugar y que son luz, energ√≠a, que se pueden trasladar y estar en varios lugares a la vez, ayudando y acompa√Īando a todos, que la muerte no existe, porque somos eternos.

Cada vez que llega alguien nuevo al grupo me ilusiono porque se est√° dando la oportunidad de vivir una experiencia colmada de amor, de emoci√≥n, y gracias a ese amor no pierden la fe, porque si no pueden hoy hacer el Vuelo, ser√° ma√Īana, lo importante es perseverar, tener paciencia, consecuencia y animarse.

Quiero aclarar que El Vuelo de la Mariposa es un m√©todo que se ense√Īa gratis, eso lo he aprendido con Jose Luis de la Rica porque con el dolor no se puede lucrar, lo hacemos con pasi√≥n, amor, y sobre todo con respeto por nuestros √Āngeles y personas que est√°n sufriendo tremendo dolor. Tambi√©n con sacrificio porque tenemos que dedicarle  tiempo y no todos lo entienden.

Agradezco a mi profesor que lo he nombrado mil veces ya, a Anabel Landolina que me ayuda y es una hermosa persona,  todos los que se dan y me dan la oportunidad de seguir y me apoyan que son los integrantes de EL VUELO DE LA MARIPOSA y espero que cuando yo ya no pueda hacerlo, alg√ļn √°ngel se anime a seguir de la misma manera desinteresadamente como lo hacemos nosotros.

Testimonio de José Luis

Desde mi propia vida: Diferencia entre vivir la muerte del ser querido desde la oscuridad y vivirla desde la luz del conocimiento. 

Soy un padre que tambi√©n ha vivido El Regreso a Casa de una hija hace ya diez y ocho a√Īos. Ocho despu√©s, tambi√©n se fue otro hijo. La ni√Īa ten√≠a doce, y la leucemia fue el medio que utiliz√≥ para terminar su quehacer en este plano. El chico se fue de manera s√ļbita una noche de verano mientras dorm√≠a. Ten√≠a treinta y uno. 

La experiencia de mi vida cuando nos dej√≥ f√≠sicamente Elena fue terrible. 

Yo cre√≠a que la gente se mor√≠a y desaparec√≠a en La Nada. En esa situaci√≥n, a mi modo de ver, no hay terapia que sirva. Puedes intentar regresar a la vida que te ha expulsado con la muerte del ser querido -en este caso un hijo- pero nunca te vas a acoplar porque esa vida ya no te vale por m√°s que‚Ķ 

Yo termin√© decidiendo que lo mejor para m√≠, para mi familia y para el mundo era que me quitase del medio y a los cuarenta d√≠as de duelo me levant√© bastante antes de amanecer convencido de que ese era mi √ļltimo d√≠a de sufrimiento. 

Ese d√≠a fue el m√°s importante de mi vida porque abort√© a la persona que hab√≠a formado durante mi vida y dej√© espacio en mi interior para que lo empezase a ocupar un hombre nuevo. Llevaba viviendo Mi Noche Oscura cuarenta d√≠as y aqu√©llas fueron las horas del parto. Sent√≠ el desgarro f√≠sico en mis entra√Īas. Mi coraz√≥n que ya estaba roto por el sufrimiento termin√≥ por desgajarse de mi mente y alumbr√≥ un coraz√≥n habitado por una mente limpia como la de un ni√Īo reci√©n nacido. 

Luego, unos minutos despu√©s, un hecho incompresible para la raz√≥n l√≥gica me produjo un choque emocional que supuso el comienzo de ese nuevo ser. Aunque no fui consciente de lo que acababa de vivir, por sorprendente, vaci√≥ mi mente durante las pr√≥ximas horas. 

De manera autom√°tica, cog√≠ el coche y me fui a las afueras de Madrid. En medio del campo aparqu√© mirando al sol y all√≠ estuve toda la ma√Īana inconsciente del paso de las horas. Cuando volv√≠ en m√≠, me di cuenta que era la hora de comer y volv√≠ a mi casa mientras mi mente repasaba lo que acababa de vivir a√ļn sin encontrar explicaci√≥n racional al suceso. No era √©ste el suceso m√°s irracional que hab√≠a pasado delante de mis ojos desde el tercer d√≠a de la marcha de mi hija, sin embargo fue el primero que logr√≥ abrir un cerrojo en mi mente cerrada por ‚Äúmis creencias‚ÄĚ y que penetrase en m√≠. Como digo, una persona nueva empez√≥ a ocupar mi vida. Por supuesto este an√°lisis de lo ocurrido aqu√©l d√≠a es muy posterior al suceso. Empec√© a buscar y avanzando entre dudas y m√°s dudas, poco a poco fui descubriendo que lo que creemos que significa el ‚Äúmorir‚ÄĚ es una mentira que mantiene a los seres humanos esclavos del miedo a la muerte y desde ah√≠ los dem√°s miedos, todos los miedos. 

Ocho a√Īos despu√©s, Roberto tambi√©n se fue, pero ahora ya no hubo tan siquiera dolor en mi coraz√≥n, solamente una agitaci√≥n mental que dur√≥ una semana. Lo que tard√© en acondicionar mi mente a la nueva situaci√≥n, a la nueva manera de seguir la relaci√≥n con √©l. 

Mi mujer y yo sentimos a nuestros hijos totalmente integrados en nuestro d√≠a a d√≠a, no como antes, pero tan intensamente o m√°s que entonces. 

Testimonio de Anabel

Podr√≠a decirse que mi vida no comenz√≥ cuando nac√≠ un veinticinco de enero, porque realmente comenc√© a vivir hace tan solo siete a√Īos. La primer parte de mi existencia, la transit√© como cualquier mortal, inmersa en esta vida terrenal, llena de cosas pero carente de sentido.  Luego la vida me bendijo con mi primera hija, pero esa bendici√≥n dur√≥ un suspiro, entonces mor√≠, desparec√≠ por largos y pesados a√Īos, y finalmente renac√≠ en una existencia totalmente diferente a la que conoc√≠a, colmada de color, emociones, amor, mucho amor, tanto amor que cuesta describirlo con palabras. 

Cuando estaba embarazada, cre√≠a que mi vida por fin hab√≠a cobrado sentido,  me sent√≠a absolutamente feliz y completa. Era mi primer embarazo, y todo era nuevo. Hacia el tercer mes de gestaci√≥n mis pies se hincharon un poco, era marzo y aunque me pareci√≥ que era un poco pronto para ese s√≠ntoma com√ļn en los √ļltimos meses, lo atribu√≠ al verano y el excesivo calor. No sab√≠a que ese insignificante detalle, era la se√Īal de que las cosas no iban por buen camino.

En el mes de mayo, comencé a subir abruptamente de peso, a razón de un kilogramo por día, lo que no me pareció normal, y comenté al médico en mi visita de control. Me dijo que dejara de comer, a lo que respondí que ni comiéndome una vaca por día podría subir tanto de peso, pero hizo caso omiso, siguió con la rutina normal y me despachó a mi casa.

Dos semanas m√°s tarde, volv√≠ al m√©dico, ya que no pod√≠a abrir los ojos por las ma√Īanas, mis rodillas y tobillos hab√≠an desaparecido, y no pod√≠a calzarme. Me hicieron un estudio y determinaron que estaba atravesando una preeclampsia.

La preeclampsia es una complicación médica del embarazo también llamada toxemia del embarazo y se asocia a hipertensión inducida durante el embarazo. Los síntomas son presión arterial muy elevada, proteinuria, edemas, fuertes dolores de cabeza, e insuficiencia renal. La forma de tratar la preeclampsia es interrumpiendo el embarazo. De no hacerlo, desemboca en una eclampsia, etapa en que la madre debido a la presión elevada, convulsiona, queda en coma y muere, junto con ella también el bebé.

Ante tal panorama, y ante la insistencia de los m√©dicos, acept√© que me realizaran una ces√°rea de urgencia. Ail√≠n naci√≥ con 870 gramos de peso. Era perfecta y hermosa. La vi unos segundos y se la llevaron. Mi peque√Īa qued√≥ en terapia intensiva neonatal y yo tambi√©n en cuidados intensivos.

Luchó por tres días, trató de aferrarse a esta vida, pero no pudo.

Tras una semana en terapia intensiva, y dos en habitaci√≥n com√ļn, los m√©dicos dieron de alta mi cuerpo, pero mi alma estaba totalmente muerta.

Los primeros a√Īos fueron muy dif√≠ciles. La vida no ten√≠a ning√ļn sentido. Me levantaba por las ma√Īanas, lloraba, iba a trabajar, lloraba, regresaba a mi casa, lloraba, preparaba la cena, lloraba, me tomaba mi medicaci√≥n recetada para poder dormir, y al otro d√≠a volv√≠a a comenzar esa tortura a lo que la gente llamaba vida. No recuerdo claramente esos a√Īos. A veces hasta dudo de haber estado presente en este cuerpo. Creo que mi alma no estaba, era demasiado doloroso para ella.

Un d√≠a me encontraba sentada en mi cama, llorando a mares, y repentinamente levant√© la vista y lo que vi me sorprendi√≥ tanto que no pude volver a bajarla. Frente a m√≠, vi a una mujer demacrada, con la cara hinchada, destruida. Me miraba en ese espejo y no pod√≠a reconocerme. Me qued√© mir√°ndome por varios minutos, buscando en mis ojos, hurgando, rogando por una respuesta. Y entonces me di cuenta por qu√© sent√≠a que no era yo esa mujer. Not√© qu√© le faltaba a esa mujer que ten√≠a frente a m√≠ y que no hab√≠a visto por tres largos a√Īos. Hab√≠a perdido el brillo de mi mirada. Mi alma no estaba all√≠‚Ķ

Entonces comenc√© mi b√ļsqueda. No sab√≠a qu√© buscaba, pero sab√≠a que necesitaba desesperadamente encontrarlo. -En este momento en que estoy escribiendo estas palabras, por fin puedo responder a esta pregunta que me hice a lo largo de estos trece a√Īos.- No sab√≠a lo que buscaba. Ahora finalmente puedo comprender lo que era, necesitaba recuperar mi alma‚Ķ

Me sent√© frente al Google, y comenc√© a buscar todo lo que tuviera que ver con la muerte, especialmente de los hijos. No hall√© mucho material. Pareciera que es un tema del que no se puede hablar. Un tema tab√ļ. Pero logr√© encontrar varios foros, donde se agrupaban padres de todo el mundo para poder compartir sus experiencias, apoyarse y contenerse mutuamente. Durante varios a√Īos particip√© de los mismos a diario, y all√≠ conoc√≠ muchas personas de todo el mundo con los que a√ļn sigo en contacto y se convirtieron en grandes y entra√Īables amigos.

En medio de ese camino llegó a mi vida mi segunda hija, Candela, que llenó mi vida de luz y esperanza.

A medida que Candela crec√≠a, e iba aprendiendo sus primeras palabras, comenc√© a notar que ve√≠a cosas que yo no ve√≠a. Comenz√≥ a nombrar a una ‚Äúnena‚ÄĚ que la ven√≠a a visitar sin previo aviso, y que le arrancaba las sonrisas m√°s hermosas. Muchas veces parada en su cuna, sosteni√©ndose de los barrotes con una mano y se√Īalando con la otra hacia alg√ļn rinc√≥n de la habitaci√≥n me hac√≠a notar su presencia a la voz de ‚Äúnena, mam√°, nena‚ÄĚ. Esta ‚Äúnena‚ÄĚ sigui√≥ visit√°ndola hasta pasados los dos a√Īos de edad. Luego, un d√≠a simplemente dej√≥ de nombrarla. Pero ese recuerdo quedar√° en mi memoria emocional por siempre.

A lo largo de estos a√Īos he tenido muchas se√Īales de Ail√≠n. Algunas tan obvias que me han hecho re√≠r a carcajadas. Y ahora que lo pienso, las se√Īales m√°s evidentes siempre fueron en respuesta a mi pedido por una se√Īal, es notable.

Un d√≠a, en un foro de duelo, le√≠ un post de una mam√° que hablaba acerca de una se√Īal que hab√≠a recibido. Entonces respond√≠ con una de las se√Īales que me hab√≠a mandado Ail√≠n los primeros meses posteriores a su partida.

A los pocos d√≠as, un se√Īor llamado Jos√© Luis de la Rica me envi√≥ un mail, donde me hablaba acerca de las se√Īales, de la vida despu√©s de la vida, de que la muerte no existe, y un mont√≥n de cosas que aunque maravillosas, resultaban demasiadas para asimilar de un solo bocado. Me hablaba tambi√©n del Vuelo de la Mariposa, que era una experiencia espiritual y personal, que nos facultaba para hacernos conscientes del amor que sigue fluyendo con nuestros seres de luz. Cosas que no lograba comprender en su totalidad.

Así que dejé pasar un tiempo, el que necesitaba para asimilar toda esa información que había recibido, y un día decidí investigar un poco más qué era eso llamado El Vuelo de la Mariposa. Desde entonces, puedo decir que volví a la vida.

El Vuelo de la Mariposa, es una meditación guiada, en el comienzo, pero luego se transforma en una hermosa comunión de almas. Gracias al Vuelo, pude re-encontrarme con mi hija, hablar con ella, abrazarla, besarla, e incluso recibir mensajes de ella a través de otras personas que hacían el Vuelo. Esto me confirmó que todo lo que yo intuía, sabía y pensaba era cierto y no era solo una expresión desesperada de deseo.

El tiempo fue pasando, Ailín fue creciendo, Candela y yo también. Ya no necesito saber de Ailín. Sé que está bien, que es feliz, que nos ama, y sabe todo de nosotros. Cada vez que la necesito, hace notar de alguna manera su presencia. He aprendido a comunicarme con ella mentalmente. Y aunque no lo hago a menudo, cada tanto conversamos. Ustedes se preguntarán, cómo sé que es mi hija la que me responde y no mi subconsciente… Es sencillo. Porque habitualmente no me responde lo que a mi me gustaría escuchar… Y muchas veces, cuando ella decide dar por terminada la conversación, se despide, y por más que yo le siga hablando, dejo de recibir sus respuestas…

Mi hija me ha ense√Īado tanto, y sigue haci√©ndolo. Gracias a ella aprend√≠ a transformar el dolor en amor. Cuando logr√© comprender esto, descubr√≠ lo que para m√≠, es la esencia de la vida. El amor es el centro de todo. Ahora puedo comprender aquella frase que dice que los peque√Īos momentos son en realidad los grandes e importantes. Ahora entiendo que cuanto m√°s doy, m√°s tengo. Pero no porque d√© pensando en recibir, sino porque dando, nuestra alma se llena de m√°s y m√°s amor‚Ķ No es necesario hacer grandes cosas, grandes obras de caridad, grandes donaciones de dinero a una ONG. Tan solo con escuchar a un padre o una madre que tienen el alma en mil pedazos por la partida anticipada de un hijo, acompa√Īar, estar‚Ķ Es tan importante estar‚Ķ simplemente eso‚Ķ no es necesario hablar, ni aconsejar, solo dar un abrazo, prestar el hombro, estar dispuesto‚Ķ Cada vez que ayudo a alguien ‚Äďmuchas veces sin saber que he sido de ayuda- me siento m√°s y m√°s cerca de Ail√≠n‚Ķ Y eso es la felicidad‚Ķ

Testimonio de Maribel

Mi nombre es Maribel. Mi hijo decidi√≥ marcharse el 13 de mayo de 2017, tras a√Īos de dolor y sufrimiento que siempre ocultaba con una sonrisa. Su partida me dej√≥ sumida en un estado del que √ļnicamente puedo describir el fuerte deseo de saber c√≥mo estaba y d√≥nde se encontraba. A trav√©s de un familiar logr√© contactar con Jos√© Luis de La Rica y junto a √©l y a una amiga suya que hab√≠a tenido experiencias cercanas a la muerte hice mi primer vuelo, el d√≠a 4 de julio de 2017.

Ese d√≠a, aunque intentaba seguir el vuelo, solo consegu√≠ llorar y llorar y a duras penas pude seguir la meditaci√≥n porque la ausencia de mi hijo  era mas fuerte que yo; sin embargo, ayudado por Jos√© Luis  y por su amiga, me transmitieron que mi hijo se encontraba bien, que era feliz y que estaba rodeado de ‚Äúpersonas‚ÄĚ que le quer√≠an. Gracias a ellos regres√© a casa con un poco de paz y con muchas esperanzas de seguir busc√°ndole.

Yo no soy creyente, digamos que la religi√≥n no era un tema que me preocupaba; no sent√≠a necesidad ni de creer ni de no creer, pero desde la partida de mi hijo el d√≠a 13 de mayo, d√≠a de la Virgen de F√°tima, he sentido la necesidad de pedirle a la Virgen que le cuidara y, al mismo tiempo, de establecer contacto con √©l para asegurarme de que realmente est√° bien, porque las dudas te devoran. Todos me dicen que f√≠sicamente no podr√© volver a abrazarle, ni besarle, ¬Ņo s√≠?, ¬°yo no estoy segura!, porque no pierdo la esperanza y como so√Īadora que soy, sigo con la idea de  lograrlo.

Desde el día en el que realicé mi primer vuelo, 4 de julio en casa de José Luis hasta el segundo , el 23 de septiembre, me dediqué a leer libros y a ver vídeos que me ayudaran a comprender el porqué se había ido y si yo hubiera podido evitar, de alguna manera, tanto su sufrimiento como su partida. El camino no es fácil, pero el deseo de contactar con él te va guiando poco a poco a ir dando pasos.

He de a√Īadir que escuchar m√ļsica que te relaja, saber decir a tu cuerpo que descanse y pedir a tu mente que te permita so√Īar es tarea que se va consiguiendo con la pr√°ctica personal y , desde luego, con la ayuda inicial de personas buenas que me he ido encontrando. Para ello, d√≠as antes del 23 de septiembre escuch√© vuelos dirigidos por Jos√© Luis, quien tiene la cualidad y facilidad de guiarte de forma natural, cari√Īosa, creativa y tambi√©n muy campechana, lo cual ayuda mucho.

¬ŅQu√© es vuelo de la mariposa para m√≠?

Es un lugar lleno de amor, calma y paz donde se percibe y siente que se recogen todos los momentos de cari√Īo que hubo con mi hijo en su paso por la Tierra, un lugar donde no hay que pedir perd√≥n, un lugar donde siento que lo que nos une es m√°s fuerte que lo que nos separa, aunque s√© que cuando el vuelo termine voy a anhelar sus abrazos y sus besos y eso me sigue sumergiendo, hoy, en el dolor.

El vuelo me est√° ayudando a ir intuyendo que es lo que quiero o puedo hacer ahora que √©l ya no est√°, a verme tal como soy‚Ķ‚Ķ‚Ķ¬°¬° tambi√©n surgen dudas, inquietudes y muchas preguntas que espero se vayan resolviendo !!. Aunque a√ļn, hoy, cuatro meses despu√©s sin su presencia f√≠sica, sigo sin poder evitar que vuelvan las l√°grimas y el sentimiento de vac√≠o que dej√≥ su partida, el vuelo me ayuda a ‚Äúintentar‚ÄĚ no ser ego√≠sta, a pensar y a repetirme una y otra vez, que si EL ESTA BIEN Y ES FELIZ, yo no debo de estar triste; al contrario, deber√≠a esforzarme por sonre√≠r como √©l lo hac√≠a, por luchar como √©l luchaba, a ser VALIENTE como √©l lo fue y a recobrar las ganas de VIVIR como las que, seguro, √©l sigue teniendo ahora.

Para quien vaya a leer este relato, practicad y repetid el vuelo con vosotros mismos tantas veces como pod√°is y si ten√©is ocasi√≥n de leer el libro ‚ÄúLa muerte no existe‚ÄĚ de Jocelyne Ramniceanu, os lo recomiendo; ella explica y detalla muy bien su experiencia con el vuelo; al igual que muchos de nosotros perdi√≥ a un ser querido, su hijo.

Sin duda, esta experiencia en la Tierra es la más dolorosa vivida por mi marido y por mí a lo largo de nuestra existencia y ha marcado un antes y un después. Cada día que pasa es un día menos de espera para reunirnos allá donde TODO se ve y se VIVE de otra manera.

¬°Gracias Jos√© Luis!, por haberme ayudado en este momento tan dif√≠cil haciendo un viaje tan bonito  en el ‚Äúvuelo de la mariposa‚ÄĚ

Testimonio de María Teresa

LA ABUELA QUE ENCONTR√ď LA PAZ


Quiero compartir mi historia, con la esperanza que ésta sea de ayuda para alguien que como yo, esté atravesando por una pérdida muy grande.

Mi nietecita de 14 a√Īitos las m√°s linda, inteligente, buena, cari√Īosa y la mejor estudiante; despu√©s de un corto pero agudo proceso de depresi√≥n, decidi√≥ descansar en La Paz del se√Īor.

Nunca imaginé que una tragedia de esa magnitud pudiera llegar a mi vida. Nunca imaginé tener que enterrar un nieto. Si es difícil enterrar un hijo! una nieta, y la más amada se sale de todo contexto.

No quer√≠a saber ni o√≠r todo lo que me dec√≠an, "que era un √°ngel que Dios se la llev√≥...‚ÄĚ No quer√≠a saber, "que era su tiempo...‚ÄĚNo quer√≠a saber, "que era demasiado buena para este mundo... " No, no, nooooo quer√≠a saber nada. Solo quer√≠a estar con ella, y si no por lo manos saber realmente qu√© estaba bien. Alrededor de estas muertes tr√°gicas hay una cantidad de mitos, habladur√≠as ignorantes y morbosas, que cada vez me pon√≠an m√°s mal. Mi primer impulso fue pelear con Dios y con todos Los Santos, a los que tantas veces de rodillas les hab√≠a implorado por la salud de mi mu√Īeca.

Apartada de Dios y de la gente lo √ļnico que me quedaba era refugiarme en la lectura. Le√≠ cuanto libro DE LA VIDA DESPU√ČS DE LA VIDA, se me atravesaba y me recomendaban, la mayor√≠a buenos y entre esos, uno que hablaba de los pactos que se pod√≠an hacer con nuestros seres que se nos han adelantado. En la madrugada que termin√© el libro le dije a mi Nanis, -lo √ļnico que quiero es saber que est√°s bien-. En la mesa de noche hab√≠a un libro que en la portada ten√≠a una mariposa, y le ped√≠ que me lo demostrara.

Yo vivo en Bogotá Colombia una ciudad a 2600 ms sobre el nivel del Mar, donde las mariposas no son muy comunes y muy rara vez se ven, y en un piso once menos. Pues allí llegó, entró dulcemente sin muchos alardes, se posó por todos lados, revoleteó alegre, rozó suavemente mi piel; yo hubiera querido que se quedara, pero me dio pena que muriera, abrí una ventana y se fue. Quedé estupefacta! toda mi familia la vio nadie dijo nada no había palabras.

A ra√≠z de este suceso comenz√≥ mi inter√©s sobre las mariposas; y precisamente buscando por Internet sobre la conexi√≥n de ellas con la espiritualidad, escuch√© un relato de una se√Īora quien hab√≠a perdido su hijo, y con una meditaci√≥n hab√≠a logrado conectarse con √©l. Habl√≥ de un se√Īor Jos√© Luis de la Rica quien vive en Espa√Īa y dirige est√° Meditaci√≥n que se llama, EL VUELO DE LA MARIPOSA.

Inmediatamente busque la página y le pedí que me aceptara, él muy amablemente lo hizo. El sábado siguiente ya estaba lista para mi primer vuelo.

Fue una vivencia que todav√≠a no logro entender que es lo que pasa, es un experiencia de amor; de amor infinito comenzando por Jos√© Luis, una persona con la √ļnica pretensi√≥n de querer ayudar a otras, que como √©l le pas√≥, estamos transitando por un dolor tan grande, Encarnita, una se√Īora absolutamente espiritual y los participantes porque es una meditaci√≥n grupal , todos unidos por un lazo de amor inigualable.

He hecho tres vuelos; desde el primero logre encontrarme con mi ni√Īa, pero lo m√°s importante la vi feliz en paz rodeada de solo amor y sobretodo de mucha alegr√≠a. He visto principalmente en el √ļltimo vuelo que ella quiere que sane mi coraz√≥n que perdone, que su ida ya estaba escrita y nadie tuvo la culpa.

Estoy en el camino, nadie ha dicho que sea f√°cil, he tenido mis momentos de felicidad sobre todo cuando salgo del vuelo, pero aunque no he logrado serlo del todo porque la falta f√≠sica es inmensa, mi coraz√≥n se est√° llenado de paz y perd√≥n, ya me duermo tranquila sabiendo que mi ni√Īa est√° en La Luz acompa√Īada de Jes√ļs, esperando con tranquilidad nuestro pr√≥ximo reencuentro.

María Teresa, abuela de Nanis

Testimonio de Marina

Soy la mayor de una familia de 6 hermanos que podían haber sido siete.

Nací con una hermana gemela, María, que falleció a las pocas horas de nacer. Desde que tengo uso de razón he echado de menos a esa hermana que no se quedó entre nosotros, y siempre me he preguntado cómo hubiera sido mi vida con ella aquí conmigo, y también ha sido una pregunta continua en mi vida donde estará ella, como, con quién…

Evidentemente la p√©rdida de mi hermana no me afect√≥ en su momento, pero s√≠ conforme fueron pasando los a√Īos y fui consciente de ello. No hay un solo d√≠a en mi vida que no piense en ella, o le pida ayuda para algo.

Mi b√ļsqueda empez√≥ hace muchos a√Īos, pero empez√≥ a dar su fruto cuando un d√≠a en televisi√≥n vi una entrevista al matrimonio Dray, un matrimonio que hab√≠a perdido a su hija, Karine, en un accidente de coche y que tras muchas investigaciones lograron comunicarse con ella a trav√©s de la transcomunicaci√≥n instrumental, la TCI.

Busqué información sobre ellos en Internet, y al final conseguí hablar con ellos vía mail, me mandaron información y les compré su libro en el que recopilan todas las conversaciones mantenidas con su hija a través de ese medio. Su libro hace referencia en el titulo a El Vuelo de la Mariposa y eso me llevó a encontrar el foro del azul. Foro en el que encontré a Jose Luis, Encarnita, Abelia, Anabel, Antonio, Meli, Merce, Clau, Pino, Maria Angeles, Cami... Y tantas otras personas maravillosas (perdón a los que no nombre, pero somos tantos que no acabaría nunca) que me explicaron lo que era El vuelo de la mariposa. Personas que desde que las conozco forman parte de mi vida, son para mí como mi otra familia, porque nos comprendemos, y podemos hablar entre nosotros de cosas y temas de los que no hablarías con cualquier otra persona.

El vuelo de la mariposa es una meditaci√≥n guiada en la que se hace imprescindible el amor. El amor hacia esos seres queridos nuestros que han partido. Y por supuesto la fe, y la esperanza de que no se acaba todo cuando cerramos los ojos, si no que contin√ļa en otro plano, el plano espiritual.

Mi primer vuelo fue con Jose Luis y Encarnita. Yo estaba muy nerviosa y no hab√≠a practicado mucho la meditaci√≥n. Fue dif√≠cil para m√≠ y no logr√© visualizar, pero el vuelo fue fant√°stico. Encarnita que tiene mucha facilidad para conectar entr√≥ en el vuelo y enseguida me dijo que estaba mi hermana y que ven√≠a con un ni√Īo de la mano. Yo dije que no sab√≠a qui√©n pod√≠a ser el ni√Īo, y Encarnita le preguntaba a mi hermana Mar√≠a que qui√©n era. Le dijo que era su sobrino. Me qued√© pasmada, porque no hab√≠amos perdido a ning√ļn ni√Īo en la familia, y as√≠ se lo dije. Pero tras varios intercambios de frases entre Encarnita y Mar√≠a se aclar√≥. El ni√Īo le dijo que era mi hijo, un beb√© que perd√≠ antes de que naciera. Dios m√≠o!!! Aquello fue impactante para m√≠. Nadie de los que est√°bamos all√≠ sab√≠a que yo hab√≠a perdido un bebe. Le preguntamos que c√≥mo se llamaba y √©l contest√≥ como yo quer√≠a ponerle: √Ālvaro.

María me hizo saber a través de Encarnita que siempre estaban juntos y que ella lo cuidaba como a un hijo. Para mí aquella revelación fue importantísima. Nunca había pensado que aquel bebé que se estaba formando en mi vientre siguiera vivo en el otro lado. Eso me hizo comprender que la vida comienza en el momento de la concepción, que desde el momento en que se unen el óvulo y el espermatozoide hay una vida, un alma, un ser dentro de nosotras. Realmente maravilloso.

Me pareci√≥ precioso! A√ļn hoy me emociono cada vez que recuerdo ese vuelo. Me hicieron saber que siempre est√°n conmigo y me cuidan.

Ese fue mi primer vuelo. Después he realizado alguno más aunque no he llegado a visualizar bien, pero he recibido mensajes que han sido esperanzadores. Y digo esperanzadores en el sentido de que eran pruebas que posteriormente a los vuelos comprobábamos. Os pondré un ejemplo, que aunque no fue a mí directamente, sí me afectaba.

Mi primo Alfredo hizo un vuelo para contactar con su padre, mi t√≠o. En √©l se le mand√≥ un mensaje dici√©ndole que en un mueble guardado hace a√Īos hab√≠a un papel con un mensaje.

Mi primo fue a buscar ese mueble, que estaba guardado hace muchos a√Īos, desde que su padre parti√≥, y all√≠ encontr√≥ un papel escrito de pu√Īo y letra por mi t√≠o que dec√≠a: ‚ÄúTodo el mundo quiere ir al cielo, pero nadie quiere morirse‚ÄĚ.

Se nos pusieron los pelos de punta al encontrar aquella nota.

Mi vida y mi forma de entenderla han cambiado desde que entré en esta experiencia. La muerte no existe como tal, simplemente pasamos a otra vida. Estamos aquí de paso, y tan solo cuando Dios considera que ya has cumplido lo que tenía previsto para ti es cuando partimos al otro lado, a la VIDA de verdad, a la VIDA en Plenitud, Felicidad, Paz y Amor.

No temo a la muerte, no existe, simplemente es un viaje, un viaje maravilloso que nos lleva a la felicidad plena.

Ojalá todo el mundo tuviera esta percepción de lo que es la muerte. Ojalá ese miedo, ese temor a la muerte no existiera. Seriamos más felices todos.

Quiero dar las gracias a todas y cada una de esas personas maravillosas que me ayudaron a entender esto, y en especial a Jose Luis de la Rica, un hombre maravilloso al que admiro profundamente y que nos ha ense√Īado compartiendo sus propias experiencias a entender mejor la vida y ese viaje al que la mayor√≠a de los humanos temen.

Gracias Jose Luis por tu dedicación, entrega, por tu tiempo, paciencia, por tu altruismo y por todo lo que has hecho por nosotros. Eres una persona maravillosa. GRACIAS.