Aunque los lazos materiales desaparecen con a muerte de un Ser Querido,

los espirituales se fortalecen cuando nos unimos con ellos en oración.

El Vuelo de la Mariposa

Señales con globos

04/20/2019

Señales con globos

Roberto (31 años) es el segundo hijo que se nos ha adelantado en el paso. Elena (12 años), su hermana pequeña, se marchó ocho años antes. Paso a contarles los hechos que explican las imágenes que podrán ver en esta sección.

26 de junio del 2008.

Me llaman al móvil. Es Ana Mari. Dice que “¡Roberto esta muerto!”.

-Pero, ¡cómo se va a haber muerto Roberto!

-¡Sí, no respira y esta morado!

Salgo a buscar un taxi y media hora más tarde estoy delante de su cadáver. Esta frío. Roberto no esta ahí, pero sí, es su cuerpo.

¿Como ha podido ser? Roberto es un chico joven lleno de salud. Nunca ha trasnochado. Con treinta y un años, nunca ha ingerido alcohol ni ha consumido tabaco. Es un chico muy dependiente de nosotros, mentalmente es como si tuviera quince anos.

Muerte súbita producida por un edema cerebral y pulmonar. Se ha ido dormido, no se ha enterado de nada y, como horas más tarde nos informó su hermana Elena desde la otra dimensión, aún no sabía que se había reunido con ella, de tal manera que se creía en su cama soñando con su hermana como tantas otras veces. Y tanto es así que Elena nos advierte que aún no esta preparado para saber lo que le ha ocurrido realmente y que por lo tanto no está preparado para hablar con nosotros. No confirma que está tranquilo y nos dice que en unos días ya podremos charlar con él.

Estoy muy acelerado. Mi mente y mi corazón saben que no está muerto: la muerte es la gran mentira de la vida. Lo sé, llevo más de siete años comunicándome con personas que abandonan este mundo. Pero psicológicamente tengo que organizar mi mente para asumir la novedad y reajustar la manera en la que a partir a de ahora habremos de relacionarnos con nuestro hijo.

Ana Mari esta destrozada. Ahora sí que nos hemos quedado libres para irnos sin pesar cuando llegue nuestro momento. Rubén, el chico mayor, tiene su vida enfocada y preparación suficiente para caminar por este mundo.

Se llevan su cuerpo al Instituto Anatómico Forense. Ahí estará hasta mañana, después podremos disponer de él un día más hasta darle sepultura.

¿Cómo me siento? No lo sé; ¿se puede estar triste pero sin pena? Sé que él no ha perdido nada con el cambio en su vida. Sé que ahora comienza una nueva etapa de su desarrollo consciencial. Sé que ahora podrá hacer realidad sus mejores sueños y que cientos de personas le habrán recibido entre abrazos y risas. Y, lo que es mejor de todo, por fin habrá podido mirarse en los ojos de Jesús. No lo creo, lo sé. Y eso nos tiene que satisfacer lo suficiente como para volver a aceptar otra vez la marcha de un hijo. El camino es difícil, pero ellos –desde su Nueva Vida- enviarán amoroso polvo de estrellas que bañarán nuestro Corazón, y lo vamos a conseguir.

Queremos rendir un homenaje a Roberto y a todos nuestros Amigos del Azul. Desde aquí, desde La Tierra, queremos participar de la Alegría que corre el Cielo y para ello compré globos y una bombona de helio. La mañana del entierro, un par de horas antes de dar sepultura a su cuerpo, hicimos una cadena e inflamos casi doscientos globos, hasta que el helio se acabó. Uno inflaba, otro hacía un nudo con el mismo globo, otros ataban un hilito al globo para poder agarrarlo y, en a continuación, las personas que estábamos presentes escribimos en todos los globos dedicatorias para nuestros seres queridos habitantes del Azul.

Quince minutos antes de salir hacia el cementerio, el techo de la sala estaba parcialmente cubierto de globos. De pronto, uno de ellos empezó a descender hasta situarse a un metro del suelo. Tiene un nombre –como todos los demás. El nombre que lleva escrito es Elena. Es el globo que hemos dedicado a nuestra hija. El globo se empieza a mover de derecha a izquierda, deteniéndose unos momentos delante de cada una de las personas que están sentadas. Estamos todos atentos y sorprendidos. Va moviéndose de una persona a otra, como alentado por la voluntad de alguien que no vemos. Cuando llega frente a Rubén (mi otro hijo) se detiene mucho más tiempo –como prolongando “el mensaje” para su hermano. Después sigue su camino hacia la puerta de salida, no sin antes detenerse en un rincón, como si quisiera posar para dirigir su atención Le estamos grabando y haciendo fotos. El globo parece que está posando para ello. Cuando empieza a salir por la puerta, lo volvemos a situar en el mismo lugar en el que se descolgó y otra vez vuelve a hacer el mismo recorrido, de la misma manera que antes. Ahora, cuando está de nuevo saliendo por la puerta, vienen a avisaros de que ya ha llegado la hora, que tenemos que llevar el cuerpo al cementerio. Cuando están introduciendo el cuerpo en la sepultura, soltamos los globos, que por efecto de la corriente del aire, se elevan en dirección al sol. En el silencio del momento, solo se oyen las llamadas de Ana Mari, animando a su hijo para que SEA MUY FELIZ en su NUEVA VIDA…

Jose Luis de la Rica

 

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