Aunque los lazos materiales desaparecen con a muerte de un Ser Querido,

los espirituales se fortalecen cuando nos unimos con ellos en oración.

El Vuelo de la Mariposa

Relato de Juliano

05/11/2019

Relato de Juliano

 

23 de Septiembre 2018
El vuelo es guiado por Mar de una forma muy bonita que me llega muy profundo al corazón. 
Al llegar al templo lo veo como una pequeña construcción blanca y por segunda vez me pasa que al entrar se estrecha y me siento como sin espacio. Pero como hice la vez pasada fui a buscar polvo de estrellas y lo tiré por todos lados haciendo que el templo se transforme en una gran estancia con hermoso cuadros en sus paredes.

 

 

 

El vuelo es guiado por Mar de una forma muy bonita que me llega muy profundo al corazón. 
Al llegar al templo lo veo como una pequeña construcción blanca y por segunda vez me pasa que al entrar se estrecha y me siento como sin espacio. Pero como hice la vez pasada fui a buscar polvo de estrellas y lo tiré por todos lados haciendo que el templo se transforme en una gran estancia con hermoso cuadros en sus paredes.
Al salir veo una montaña e hilos de luces redondas que bajan, voy a ver qué hay y se aparece Lety y me dice: ¡ya me encontraste! Me meto dentro de esas luces y empiezo a deslizarme a través de ellas, y veo como caen sobre toda la tierra sin parar. Me siento descontrolado y desubicado pues no sé de qué se trata lo que veo y no puedo salirme de la película. Ella llega a calmarme. Le pido que me lleve a algún sitio donde ver algo normal. Aparecemos en un banco con una pradera bonita pero un poco árida un árbol a la izquierda, una casa de frente la pradera, y montañas al fondo, a la derecha niños jugando. Recuerdo que ya estuve aquí en otro vuelo. Observo bien el paisaje para centrarme y Lety está sentada a mi lado. 
Me doy cuenta que en el árbol hay una pequeña casa de madera, del tipo que construyen los niños y nos subimos. Dentro hay una pequeña mesa en medio con bancos muy rústicos de tablas. 
Nos sentamos y pienso que me gustaría hablar sobre el proyecto del puente, pero es como que tengo un exceso de amor que no puedo controlar y me lleva a estar más en mente o inquieto no me deja fluir. Lety me ayuda y tranquiliza pero me cuesta.
En la mesa hay más seres de luz pero me cuesta verlos y escucharlos. Bajo del árbol pero nadie me sigue y se quedan mirándome como diciendo: ¿A dónde vas? Vuelvo a subir. Lety se pone sería para que frene. Con dulzura y firmeza me dice que intente controlar la ansiedad. Yo siento que no puedo quedarme quieto. Entonces Lety baja conmigo del árbol. Nos sentamos en un banco, hay arena blanca pero no mar ni agua de ninguna clase. Es un lugar muy tranquilizador y pacífico. Se sube en mis piernas de costado y pasa su brazo sobre mi hombro. En este momento escucho que Mar dice ni nombre y activo el micro para contar un poco cómo va mi vuelo. Al regresar se me olvidó que estaba sentada en mis piernas y pensé en verla a mi lado como generalmente lo hacemos, pero comencé a sentirla de forma bastante física en mi cuerpo, y la sensación que me dio fue como si ella estuviera encima de mi pierna con su cuerpo apoyado sobre mi lado derecho, esta inesperada sensación me hizo recordar que ella estaba sentada en mi pierna y me emociono mucho pues iba en contra de lo que mi mente quería arreglar en ese momento. Ella percibió mi felicidad y sentí que me acariciaba la mejilla derecha físicamente de manera muy clara. Empecé a sentir su voz diciéndome, siénteme, siénteme, una y otra vez. Fui entrando en un estado de relajación y a sentirla de forma muy muy clara unida a mí, nos unimos de forma muy intensa y calmó mi sed de cariño. Me dijo que me amaba igual que antes, que no había cambiado. Esto me sorprendió un poco porque hasta ahora no me había dado cuenta de que sentía este miedo. Era como una sensación de que igual al estar en un plano tan elevado y con un cambio de conciencia sus sentimientos ya no fueran los mismos que los míos, aunque me ha demostrado una y mil veces que esto no es así. Fue muy tierno de su parte y me alegró el corazón. Subimos después nuevamente al árbol y yo estaba más calmado. Los seres de luz me hicieron mirar por las ventanas, la que estaba justo de frente me dejaba ver el arenal con el banco en el que estábamos sentados hacía un rato. La otra a la derecha me enseñaba las montañas lejanas y el valle. A mí espalda la casa y los niños jugando. 
Creo que me hacían ver esto para centrarme y bajar mis vibraciones. Me enseñaron el proyecto. No eran instrucciones como esperaba encontrar. Solo me mostraron que mi parte era iniciar las cosas y ellos sustentaban los resultados y proporcionaban los medios para que las cosas salgan como tiene que salir. Me hicieron sentirme como conciencia que experimenta y darme cuenta de que no hay diferencia entre lo percibido como físico y lo percibido como no físico. Todas son experiencias de lo manifestado, en la conciencia. Entonces me cambié de postura y me acomode en el sofá con la cabeza apoyada en el respaldo. Poco a poco me salía de la visualización y me estaba quedando dormido, entonces escuché la voz de ella llamándome y diciéndome, Juli, Juli que te quedas dormido. Y me aconsejó cambiar nuevamente la postura a la de meditación.
 Regresé a la casa del árbol donde estábamos con Lety y los seres de luz. Me dijo ella que mi energía para estar en el vuelo se estaba agotando. Me hizo un gesto de escuchar el vuelo y así lo hice, subí el volumen pero no escuchaba nada, entonces miré la pantalla y vi que la llamada ya había finalizado. Pero yo sentí que podía quedarme un poco más. Así que me enfoqué y le pedí un último paseo.
Me tomo de la mano y pronto me vi caminando de su mano a orillas del mar en calma en una hermosa noche de luna llena. Caminábamos por el paseo marítimo y alcanzamos una zona donde había mucha gente bailando y festejando. En ese punto nos desviamos hacia el mar y no sentamos contra una piedra. Yo con mi espalada recostada en la piedra y ella con la suya en mi pecho. Desde ahí veíamos la gente a lo lejos y a nuestra derecha el mar en un silencio y una calma que proporcionaban el contraste perfecto en relación al gentío alborotado.
El sentimiento era de: nosotros dos y el mundo. En algún momento las lágrimas asomaron pues sentía también la tristeza de no poder tener esto a cada instante como en el pasado antes de su partida.
Pero ella me calmó y me recordó que todo es perfecto tal y como es y que estamos en una nueva etapa del camino hacia un evolución en el alma y que pronto nos encontraríamos en casa los dos juntos nuevamente.
Yo le pedí que viniera por la noche y me dé un beso, aunque sé que lo hace muchas veces, pero yo no siempre lo recuerdo.
De pronto ella hace un inesperado gesto con sus manos como apartando algo, y nuestros cuerpos se abren por la mitad como si se tratara de un envoltorio de papel aluminio que es rajado desde el interior. Esto sucedió con la imagen completa de los dos cuerpos (el suyo y el mío) unidos como si fuese una foto que se parte. En el momento en que los cuerpos se separaron ambos salimos de dentro como si fuésemos dos luces ella primero, yo la seguí. Nos unimos como si nos mezcláramos en un solo ser y de pronto empecé a sentir en mi cuerpo físico una sensación que jamás había experimentado. Como si mi cuerpo fuera doble y una mitad del mismo fuera mi energía y la otra la energía de Lety, y poco a poco se fue unificando de tal forma que las energías se mezclaron como los seres de luz que habían iniciado el proceso. Sentí que fue una consolidación de nuestra unión como uno. Ahora al escribirlo entiendo que tuvo mucho que ver la introducción al vuelo que hizo Mar, en la cual nos hacía sentir esto en el corazón. 
Fue otra de esas experiencias inolvidables y profundas que van formando parte de nuestra nueva etapa en la que compartimos desde planos diferentes nuestro camino. 
Después volví a la playa en la noche y nos dirigimos caminando por la orilla del mar hasta el templo que estaba cerca. 
Ahí me despedí de ella, con un abrazo que sentí muy físico, parecía estar ahí tocándome. Entré al templo y llene mis bolsillos de polvo de estrellas, al salir estaba aún ahí Lety y aproveché para darle un último beso. Ella me envió otro con su mano irradiando ternura que yo veo como chispas de luz que salen de su pecho. 
Agradecí como siempre a Jesús, María, el Padre y Lety por lo vivido. 
Así como a Mar y a todos los que estuvimos en el vuelo.
Ella vino por la noche y volví a escuchar sus palabras diciéndome, siénteme, siénteme. Y la sentí, la respire y la amé. 

 

 

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